Amanece el día mejor que hemos tenido en toda la semana, o sea, soleado. A las 9 de la mañana estamos Ana y yo en Korfantego esperando a Paulina, Blaciej y Marta para salir dirección a Cracovia para pasar la mañana allí, comer en algún restaurante típico y salir después dirección a Oswiecim para ver Auschwitz.
Tras 2 horas de viaje en tren, donde nos pegamos 2 horas para hacer 61km a través de los verdes campos polacos, llegamos a Oswiecim.
Es algo obligado hacer una parada en nuestro querido Zabka, para tomar un refrigerio, pues vamos en dirección a Auschwitz, bajo un sol de media tarde, por aquellas calles medio desiertas de esa localidad silesiana.
Por fin, tras una hora andando, buscando la entrada, conseguimos llegar a la puerta principal. Como era de esperar había más gente que en la guerra, la mayoría chinos o japoneses (yo que se, a mi me parecen todos iguales).
Después de hacer unas compras en la librería, entramos dentro y empieza nuestra andadura por el campo de concentración más conocido del mundo.
| ARBEIT MACHT FREI (El trabajo te hará libre) |
Nada más entrar encontramos lo más conocido de allí, la puerta principal con la escritura de ARBEIT MACHT FREI (el trabajo te hará libre).
Ya desde que pasas la puerta sientes una extraña sensación. Algo raro pasa en ti. Empiezas a caminar por las calles del campo,y vas entrando en cada uno de los barracones, donde vas descubriendo cosas que te ponen la piel de gallina. De todos los objetos que ves, que pertenecieron a los prisioneros judíos, lo que más te llama la atención es el encontrarte con una montaña de pelos humanos, que eran arrancados a los julios nada más entrar, para rellenar los colchones de las tropas alemanas, y en otros casos, como retardantes para las bombas. Más adelante te topas con una montaña de gafas viejas, objetos de cocina, objetos ortopédicos, ropa, maletas,objetos de limpieza e higiene pesonal,etc... hasta que llegas al punto más impactante de todos: los zapatos. 2 habitaciones llenas de zapatos, zapatos usados pertenecientes a los prisioneros del campo, miles de zapatos de todos tipos: de hombre, de mujer, botas, zapatos de niños,etc... La sola imagen de esas montañas con miles de zapatos te hace ver el nivel de ocupación que tuvo el campo, pues cuando lees que es solamente una pequeña parte, descubierta por los ejércitos aliados, descubres la magnitud de lo que allí ocurrió.
Una vez visto el museo sales nuevamente a los corredores y te encuentras otro punto que te hace poner la piel de gallina: el patíbulo. Se trata de una estructura donde ahorcaban masivamente a los prisioneros. Al verlo te vienen a la mente los cuerpos colgados allí, imágenes vistas unas horas antes en el museo de la fábrica de Oskar Schindler (sí, el de la lista de Schindler), en Cracovia.
| Patíbulo |
De allí pasas al muro de los fusilamientos, donde, entre los cientos de agujeros de los impactos de bala, descubrí que un día antes la selección italiana de fútbol depositó un ramo de flores.
| Muro de los fusilamientos |
Y finalmente, cuando ya crees que nada más puede ponerte peor todavía, llega el peor de los sitios: la cámara de gas y los crematorios.
Cuando entras en la cámara de gas, algo dentro de ti se paraliza, sientes que te falta el aire y sientes una angustia indescriptible. Se trata de una sala con las paredes lisas, con dos puertas, una para entrar vivo, y otra por donde sacaban los cadáveres para llevarlos directamente a los crematorios, para desacerse de ellos. Aún se pueden observar arañazos en el cemento, producidos por los prisioneros en un desesperado intento de huir de aquel infierno.
No hay nada más dentro, solamente un par de ventanitas en el techo, esas ventanas por donde los soldados nazis introducían el gas Ziklon B, en forma de bolitas pequeñas.
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| Cámara de gas |
De ahí, los cuerpos pasaban a los crematorios, donde iban incinerando los cadáveres para deshacerse de ellos.
Allí dentro todo parece detenerse. Las paredes ennegrecidas, las chimeneas preparadas, el ambiente, en fin, todo te hace sentir una angustia indescriptible.
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| Crematorios |
Una vez sales de Auschwitz I, con el cuerpo revuelto por lo que acabas de ver, te diriges a Auschwitz II - Birkenau. Que es el segundo campo en importancia, y el primero en tamaño.
¿Tamaño? Sí,tamaño, porque es impresionante el tamaño que tiene, es como una ciudad rodeada por vallas de espinos.
Nada más llegar a la puerta, encuentras las vías del tren, esas vías donde llegaban los trenes llenos de prisioneros, la mayor parte de ellos, directos a la muerte, porque decir Birkenau significaba hablar de muerte, de hecho, al fondo del campo podemos encontrar una linea imaginaria que simbólicamente separaba la vida de la muerte, se trata de una linea de espinos que había entre los barracones y los crematorios y las cámaras de gas.
| Entrada a Birkenau |
| Una vista del tamaño que tenía el campo |
| La linea que separaba la vida de la muerte |
| Vista que tenían los prisioneros que entraban en Birkenau |
| Barracones de madera |
| Vista de Birkenau |
| Barracones de las mujeres |
Es junio y hace calor dentro, pero puedes imaginar como sería vivir allí dentro en invierno, con temperaturas de -20ºC.
Luego vas a los barracones de ladrillo. Allí, aunque parece que la vida puede ser mejor, las condiciones no pueden ser sino peor. Te encuentras una especie de cuadra enorme, con unas literas de ladrillo repartidas por todo el barracón, donde dormían hasta 4-5 personas en cada hueco, con algo de paja como colchón y una sola estufa en el centro como calefacción para todo el barracón.
Dentro huele a todo: humedad, barro, tierra, mierda, suciedad... Y la sola vista te hace imaginar las condiciones de vida de las más de 500 personas que vivían hacinadas dentro.
| En este hueco vivían 15 personas |
| Interior de los barracones de madera |
| Detalle de las estufas (al fondo se ve la otra) y los agujeros en las paredes para entrar el aire |
| Interior de los barracones de ladrillo |
| Estufa para calentar todo el barracón |
| "literas" |
| Restos de las cámaras de gas, al fondo los crematorios |
| Cámaras de gas |
Nada más salir, y después de pensar en todo lo que has visto, empiezas a darte cuenta de que hay un antes y un después de visitar Auschwitz, y empiezas a valorar más lo que tienes y descubres que por muy fuerte que nos sintamos, la vida no tiene el valor que le damos, pues siempre hay gente que decidirá quien vive y quien muere y que jugará con la vida a su antojo.
Espero que os haya gustado este post, y os haya ayudado para mostrar un poco más como es esta zona, que significa un punto negro en la historia reciente de la humanidad, un lugar donde perdieron la vida mas de un millón y medio de personas.


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